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La
proactividad no es más que aquella actitud que nos lleva a actuar por decisión
propia, con total conciencia, y basados en el aprovechamiento de oportunidades.
Una
persona que decide montar su propio negocio, es proactiva, pero lo es sólo en
el momento de crearlo, y dejará de serlo a menos que lo siga siendo con base en
el emprendimiento, la innovación y la toma de decisiones rápida.
El
verdadero problema de la proactividad es que si la aplicamos en un área
específica de la vida, la dejamos de lado en las demás.
Por
ejemplo, si somos proactivos con el aseo en nuestro hogar, tendremos una buena
relación con las personas que convivan con nosotros, pero si no tenemos
proactividad en nuestro trabajo o empleo, la relación con los demás compañeros
será bastante diferente.
¿Cómo ser
proactivo y ejercer la iniciativa y liderazgo en el ambiente social, escolar y
familiar para la inserción de nuevos valores?
Para ser una persona proactiva en la
sociedad, nosotros debemos de tomar la iniciativa de mejorar las cosas que
rodean nuestro entorno, ver los problemas que hay en ella, y mejorarlas por
nuestra propia iniciativa, no esperar a que haya campañas para mejorarla o que
nos den la indicación u orden de hacer algo por ella.
Para esto tenemos que observar los
factores que la afectan para así entonces poder hacer algo.
Necesitamos tomar la iniciativa por
nuestra propia cuenta y así motivar a los demás de que hagan mejores cosas por
nuestra sociedad, porque si nosotros no tomamos la iniciativa, nadie más lo ara
y en vez de que se hagan cosas mejores, esto seguirá igual o empeorara…
Ser proactivo en el ámbito escolar, es tomar la iniciativa
de dar un plus en cada cosa que hagamos, dar el plus en las exposiciones, en
tareas y todo tipo de trabajos. Tomar el liderazgo con los compañeros, al
ayudarlos a resolver problemas que tengan con las materias o con tareas que
dejen los profesores
Actualmente se escucha con más frecuencia
hablar de liderazgo: que para que una empresa permanezca en el mercado y siga
creciendo y desarrollándose con éxito, debe haber un buen liderazgo, que en la
escuela a los alumnos nos enseñan a como ser un buen líder para que al futuro
cuando nos toque ser líder podamos llevarlo a cabo exitosamente; sin embargo,
la mayoría de las personas aunque ahora les enseñen a ser un buen líder, no
sabemos exactamente qué significa la palabra liderazgo y mucho menos que sería
ser un buen líder.
No se puede lograr un verdadero liderazgo en ningún ámbito de la vida si no se inicia en el origen, y el origen de todo es la familia, por lo tanto, el liderazgo debe iniciar en la Familia.
La familia es el elemento fundamental en una sociedad, está compuesta por un grupo de personas que están unidos por lazos de afinidad (padres) y consanguinidad (hijos). Esto es lo que se llama un núcleo familiar.
No se puede lograr un verdadero liderazgo en ningún ámbito de la vida si no se inicia en el origen, y el origen de todo es la familia, por lo tanto, el liderazgo debe iniciar en la Familia.
La familia es el elemento fundamental en una sociedad, está compuesta por un grupo de personas que están unidos por lazos de afinidad (padres) y consanguinidad (hijos). Esto es lo que se llama un núcleo familiar.
La habilidad es la aptitud innata, talento, destreza o capacidad que ostenta una persona para llevar a cabo y por supuesto con éxito, determinada actividad, trabajo u oficio.
Todas las personas tenemos y obtenemos distintas habilidades, virtudes y conocimientos durante toda nuestra vida, nuestro crecimiento por este mundo nos lleva a muchos lugares.
Una de las virtudes más apreciadas que tenemos es la iniciativa. Los problemas no se resuelven cuando está ausente la iniciativa personal. No podemos experimentar el crecimiento personal sin iniciativa y no podemos expresar nuestros potenciales a menos que tengamos autoconfianza psicológica y física. Nada, absolutamente nada, puede tomar el lugar de la iniciativa en la vida de un individuo.
La iniciativa es lo opuesto a la competencia. La iniciativa es una cualidad natural de la mente. Todos nos enfrentamos a situaciones repentinas e inesperadas a las cuales respondemos de una manera intuitiva y espontánea. Es entonces que la mente se siente libre y sin restricción del exterior. En esas circunstancias, la acción fue automática, dirigida internamente. Pero, cuando competimos con los demás, nos mostramos renuentes y temerosos y la iniciativa se debilita. Buscamos alrededor, esperando que alguien nos marque el paso.
Otra de las habilidades muy buenas en una persona es la proactividad que no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; es decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.
Entonces las personas proactivas:
Se mueven por valores cuidadosamente meditados y seleccionados: pueden pasar muchas cosas a su alrededor pero son dueñas de cómo quieren reaccionar ante esos estímulos.
Centran sus esfuerzos en el círculo de influencia: se dedican a aquellas cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Su energía es positiva, con lo cual amplían su círculo de influencia.
Es importante saber que la proactividad no tiene nada que ver con el activismo o la hiperactividad. Ser proactivo no significa actuar de prisa, de forma caótica y desorganizada, dejándose llevar por los impulsos del momento.
Las personas que tienen el hábito de la proactividad no son agresivas, arrogantes o insensibles, como defienden algunos tópicos, sino todo lo contrario: se mueven por valores, saben lo que necesitan y actúan en consecuencia.
El liderazgo es el arte de influenciar, comandar y conducir a personas. Una actitud de liderazgo puede surgir cuando se trabaja con un equipo de personas, atrayendo seguidores, influenciando positivamente las actitudes y los comportamientos de estos, e incentivándolos para trabajar por un objetivo común.
El liderazgo es lo que caracteriza a un líder. Un líder, por su parte, es una persona que dirige o funda, crea o junta un grupo, gestiona, toma la iniciativa, promueve, motiva, convoca, incentiva y evalúa a un grupo, ya sea en el contexto empresarial, militar, industrial, político, educativo, etc., aunque básicamente puede aparecer en cualquier contexto de interacción social.
El liderazgo puede surgir de forma natural, cuando una persona se destaca con el papel de líder, sin necesidad de poseer una posición o un cargo que lo faculten como tal. Este es un tipo de liderazgo informal. Cuando un líder es elegido por una organización y comienza a asumir una posición de autoridad, ejerce un liderazgo formal.
Sin embargo, no hay solo un tipo de líder, sino varios, dependiendo de las características del grupo (unidad de combate, equipo de trabajo, grupo de adolescentes). De hecho, existen líderes situacionales, que surgen para conducir momentos puntuales de una crisis o decisión. El líder proporciona la cohesión necesaria para lograr los objetivos del grupo. Un líder efectivo o eficaz sabe cómo motivar a los elementos de su grupo o equipo.
Hoy en día, se considera que el liderazgo es un comportamiento que se puede ejercitar y perfeccionar. Las habilidades de un líder implican carisma, paciencia, respeto, integridad, conocimiento, inteligencia, disciplina y, sobre todo, capacidad de influir en los subordinados. Un líder también debe ser visionario y tener una buena capacidad de comunicación para conseguir guiar al equipo.
Del mismo modo, el liderazgo puede entenderse a nivel de instituciones, organismos u organizaciones que se encuentran en una situación de superioridad en relación con sus competidores.
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